En ausencia de Ramm, tomo la posta del relato de la tercera jornada tenística birral.
El sol estaba un poco zafado y calentaba como para hervir agua. Bueno, no sé si para tanto, pero la cancha se secaba rapidito.
A la una en punto se presentaban en la cancha II, que por ahora no tiene nombre (pero llevará el nombre del campeón de Tenis por un Asado), el zurdo barbi y el chueco Spinazzola.
Muchos no conocen, pero estos dos tienen un historial de enfrentamientos. Cuentan que el chueco lleva la ventaja sobre el barbi. Será cierto, porque el partido fue un doble seis dos.
El primer set fue más contundente, porque Gabriel sacó más o menos bien y mandó en casi todos los puntos. Inclusive subió a la red, cosa que no es muy común en los petisos.
En el segundo set se notó lo que Gabriel decía en cada cambio de lado: "no puedo más". Por suerte para él se dio cuenta que no podía, y cmabió de juego. Buscó meter la pelota del otro lado y traerlo a Javier para la red. Mal no le fue. En el séptimo game, cuando Gabriel sacaba para ponerse cinco dos, se notó a las claras el cansancio y la estrategia. Fue ventaja iguales como cinco o seis veces. Los saques de Gabriel apenas pasaban la red. Javier atacaba, pero también erraba. Así se repetieron los iguales, hasta que un ataque de barbi quedó algo corto y con Javier pegado a la red. Globo de revés con esláis y cambio de lado. El seis dos se preveía y llegó no más.
Luego llegó el segundo partido. Duelo de titanes. Planazos de Alfredo que volvían con mucho top por parte de Pablo Rey. Rey vestido de rojo (¿podría ser de otra manera?). Alfred de rojo también, lo que se constituyó en toda una provocación.
Fue golpe por golpe hasta que Alfred sacó una luz de ventaja para ganar el primer set por seis cuatro. El sol se fue con Javier, porque se nubló presagiando una lluvia intensa. Suerte para Alfred y Rey que jugaron sin sol, sin viento, sin dejar de matarse.
Cuando Rey hubo perdido el primer set, puso en el tapete el tema del foot foul, pero Loni lo tenía controlado al Alfred.
El segundo set fue más de lo mismo, como titanes batidos a duelo, se dieron duro y parejo. Alfred lo llevaba en cinco cuatro, Loni se retira de la cancha. Rey empata. Loni vuelve, Rey pierde siete cinco. Se espera el reclamo por yeta en las oficinas de la administración de torneo.
Llanes-Loni en clásico de eles. Otro derecho contra otro zurdo. Llanes sacaba con la fuerza de los rayos que repiqueteaban como flashes, trayendo la lluvia presagiada. Loni y sus repetidas complicaciones con el saque. Buenos golpes de ambos lados, pero más resolución por el lado del empleado de oca. Seis dos para Llanes.
El segundo set parecía una riméik del primero hasta el quinto game, donde Llanes lideraba por tres uno. Loni lo tenía 15-40, lo que invitaba a soñar con un tercer set. Pero no pudo. Quizá la presión le jugó en contra. Había declarado: "en la cancha siempre somos tres, yo, mi partido contra mí mismo, y luego el rival". Entonces Llanes mantuvo su saque y se puso cuatro uno.
Para esa altura, toda el agua que el sol había evaporado estaba a punto de ser devuelta sobre el estado. Para cuando iban iguales cuarenta, la lluvia ya era intensa, el presagio hecho realidad. Entonces comenzó el desfile de Estela.
El sol estaba un poco zafado y calentaba como para hervir agua. Bueno, no sé si para tanto, pero la cancha se secaba rapidito.
A la una en punto se presentaban en la cancha II, que por ahora no tiene nombre (pero llevará el nombre del campeón de Tenis por un Asado), el zurdo barbi y el chueco Spinazzola.
Muchos no conocen, pero estos dos tienen un historial de enfrentamientos. Cuentan que el chueco lleva la ventaja sobre el barbi. Será cierto, porque el partido fue un doble seis dos.
El primer set fue más contundente, porque Gabriel sacó más o menos bien y mandó en casi todos los puntos. Inclusive subió a la red, cosa que no es muy común en los petisos.
En el segundo set se notó lo que Gabriel decía en cada cambio de lado: "no puedo más". Por suerte para él se dio cuenta que no podía, y cmabió de juego. Buscó meter la pelota del otro lado y traerlo a Javier para la red. Mal no le fue. En el séptimo game, cuando Gabriel sacaba para ponerse cinco dos, se notó a las claras el cansancio y la estrategia. Fue ventaja iguales como cinco o seis veces. Los saques de Gabriel apenas pasaban la red. Javier atacaba, pero también erraba. Así se repetieron los iguales, hasta que un ataque de barbi quedó algo corto y con Javier pegado a la red. Globo de revés con esláis y cambio de lado. El seis dos se preveía y llegó no más.
Luego llegó el segundo partido. Duelo de titanes. Planazos de Alfredo que volvían con mucho top por parte de Pablo Rey. Rey vestido de rojo (¿podría ser de otra manera?). Alfred de rojo también, lo que se constituyó en toda una provocación.
Fue golpe por golpe hasta que Alfred sacó una luz de ventaja para ganar el primer set por seis cuatro. El sol se fue con Javier, porque se nubló presagiando una lluvia intensa. Suerte para Alfred y Rey que jugaron sin sol, sin viento, sin dejar de matarse.
Cuando Rey hubo perdido el primer set, puso en el tapete el tema del foot foul, pero Loni lo tenía controlado al Alfred.
El segundo set fue más de lo mismo, como titanes batidos a duelo, se dieron duro y parejo. Alfred lo llevaba en cinco cuatro, Loni se retira de la cancha. Rey empata. Loni vuelve, Rey pierde siete cinco. Se espera el reclamo por yeta en las oficinas de la administración de torneo.
Llanes-Loni en clásico de eles. Otro derecho contra otro zurdo. Llanes sacaba con la fuerza de los rayos que repiqueteaban como flashes, trayendo la lluvia presagiada. Loni y sus repetidas complicaciones con el saque. Buenos golpes de ambos lados, pero más resolución por el lado del empleado de oca. Seis dos para Llanes.
El segundo set parecía una riméik del primero hasta el quinto game, donde Llanes lideraba por tres uno. Loni lo tenía 15-40, lo que invitaba a soñar con un tercer set. Pero no pudo. Quizá la presión le jugó en contra. Había declarado: "en la cancha siempre somos tres, yo, mi partido contra mí mismo, y luego el rival". Entonces Llanes mantuvo su saque y se puso cuatro uno.
Para esa altura, toda el agua que el sol había evaporado estaba a punto de ser devuelta sobre el estado. Para cuando iban iguales cuarenta, la lluvia ya era intensa, el presagio hecho realidad. Entonces comenzó el desfile de Estela.

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